El cambio

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del Director

 

En la primera sesión de la histórica 64 Legislatura, el Senado de la República mostró que su signo es el cambio… pero el cambio de opinión.

Bastaron cuatro horas con 53 minutos para que los senadores realizaran dos cosas que ni los más veteranos observadores de la vida parlamentaria podían recordar si alguna vez habían ocurrido.

La primera, rechazar una solicitud de licencia, la del senador chiapaneco Manuel Velasco.

La segunda, someter a votación un mismo tema dos veces en una misma sesión; la última de ellas, para meter reversa y admitir la solicitud de licencia.

Por la mañana, las senadoras Xóchitl Gálvez, del PAN, y Blanca Piña, de Morena, habían argumentado por qué no debía aprobarse la licencia.

En un sentido semejante, las dos legisladoras señalaron que Manuel Velasco había dañado a las instituciones al modificar la Constitución de Chiapas para permitirle ser candidato al Senado sin separarse de su cargo; rendir protesta como miembro de la Cámara alta, dejando a un sustituto en el cargo de mandatario estatal, y, una vez cumplido el trámite, regresarse a Tuxtla Gutiérrez para terminar el sexenio, reconvertido en sustituto de sí mismo, y, luego, al finalizar el periodo en Chiapas, volver al Senado. 

Ni Jorge Ibargüengoitia hubiera imaginado semejante trama protagonizada por el gobernador del estado de Plan de Abajo.

A eso —dijeron en síntesis las senadoras Gálvez y Piña—no debían prestarse los senadores.

La votación se tomó a mano alzada, como suele ocurrir en estos casos, y la mayoría se pronunció por negar la solicitud de licencia de Velasco.

Todavía, la secretaria de la Mesa Directiva, la morenista Antares Guadalupe Vázquez, pidió una segunda votación, porque decía que no le había quedado clara la primera vez. La mayoría de los senadores volvió a decir que no.

Parecía que se había consumado un acto de independencia del Senado. En las redes sociales, muchos festejaron la decisión. Incluso Velasco parecía allanarse a la opinión de la mayoría de sus compañeros. “Soy muy respetuoso de lo que decidan”, declaró a los reporteros.

Pero, muy poco tiempo después, el gobernador-senador comenzó a mover los hilos de su influencia. Sin ocultarse, buscó a los líderes de las bancadas de Morena, PRI y Movimiento Ciudadano, Ricardo Monreal, Miguel Ángel Osorio Chong y Dante Delgado, respectivamente, y logró que se diera una segunda votación sobre el mismo tema.

Como digo, nadie en el Senado recuerda que eso haya sucedido antes. Si acaso, con motivo de reformas constitucionales se ha dado la primera y segunda lecturas del dictamen en un solo día, pero dividido en dos sesiones distintas.

En este caso, ni siquiera se guardó la forma. La primera solicitud de Velasco, fechada el sábado, se metió en el cajón, y apareció una segunda, con fecha de ayer martes, y se sometió a votación por acuerdo de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), que encabeza Ricardo Monreal.

Ante las quejas de los senadores del PAN y algunos de Morena, se alegó que es un “derecho humano” que un senador pueda pedir licencia. Algunos contraargumentaban con sorna: “¿Entonces para qué lo votamos? Que nos avise y ya”.

La votación —nominal, a diferencia de la anterior— fue de 84 votos a favor, 31 en contra y cuatro abstenciones.

El bloque mayoritario lo formó un grupo interesante, de inusuales compañeros de viaje: Ricardo Monreal (presidente de la Jucopo), Martí Batres (presidente de la Mesa Directiva), Miguel Ángel Osorio Chong (líder de la bancada del PRI), Dante Delgado (líder de la de Movimiento Ciudadano), Miguel Ángel Mancera (líder de la del PRD), Eruviel Ávila, Delfina Gómez, Napoleón Gómez Urrutia, Germán Martínez, Ifigenia Martínez

La mayoría de los votos en contra fue de los senadores del PAN, pero también hubo algunos de Morena, como Antares Guadalupe Vázquez, Blanca Piña, Nestora Salgado y Víctor Manuel Castro.

Mala señal de los senadores, en la primera sesión de esta Legislatura, histórica por la mayoría parlamentaria que se formó por deseo de los electores, con un claro mandato de cambio.

Mala señal: votan de un modo en la mañana y de otro por la tarde.

Los dobló Velasco, que no quiso siquiera que su licencia fuera tema de la siguiente sesión, el jueves. Les aplicó el hoy, hoy, hoy. ¿Qué tanto le deberán?

BUSCAPIÉS

Tip para las autoridades. Si quieren saber quién está detrás de la violencia porril en la UNAM, busquen entre los exintegrantes del Consejo General de Huelga de 1999-2000 y en la nómina de la delegación Gustavo A. Madero (PRD). Seguro encuentran algo.

FUENTE: EXCÉLSIOR