Los Cines en el Xalapa Antiguo

Jorge Díaz Bartolomé

Xalapa Antiguo

 

Las grandes salas de cine eran lugares de disfrute compartido que posibilitaban las relaciones humanas, acercando el pueblo de una manera accesible a la cultura y las artes; hoy son sólo espacios distantes en el recuerdo.

En una época en que México no contaba con los medios masivos de difusión como la televisión y las redes sociales, el gobierno crea en 1922 la Compañía Operadora de Teatros (COTSA) para llevar a cabo esa tarea y lograr alcanzar un mayor número de personas de una manera ágil y entretenida.

COTSA creció tanto que llegó a operar 260 salas a lo largo y ancho del territorio nacional, de las cuales 159 eran de su propiedad y 101 salas eran arrendadas. La majestuosidad de aquellos recintos cinematográficos no tenía precedentes, en Reforma en la CDMX existió la sala El Roble que tenía capacidad para 4,150 butacas repartidas en tres niveles -luneta, anfiteatro y galería-, otros fluctuaban entre las 1,400 y 2,000 butacas.

No podemos omitir mencionar el “Noticiero Continental” con la inconfundible voz de don Fernando Marcos, en el cual el público observaba durante los 15 minutos previos de cada función las obras y logros del gobierno federal; una manera eficiente de divulgación.

Como parte de la desaparecida cadena de cines, Xalapa contaba con el cine Radio, cine Variedades, cine Xalapa, para una época reciente se incorporaron el cine Tajín y el cine Coatepec, de dimensiones pequeñas.

El Radio se ubicaba en la calle Zamora y tenía el concepto de aquellos cines de la Ciudad de México con tres niveles, con la diferencia que en el último tenía gradas, contaba con dos dulcerías y grandes telones que simulaban un elegante teatro.

El cine Variedades se encontraba en la calle Zaragoza y era enorme, a tal grado que sus dimensiones abarcaban hasta unos metros de la prolongación de la calle Allende; el arquitecto aprovechó la pendiente del terreno para su construcción. En 1979 se remodeló, convirtiendo el espacio en dos salas, llamándolas “Variedades Sala 1”, la cual proyectaba estrenos cinematográficos hollywoodenses y la “Variedades sala 2” la cual su fuerte eran películas mexicanas de bajo presupuesto, con butacas de madera en un piso irregular.

El cine Xalapa, se ubicaba en la Av. Avila Camacho y fue el último en cerrar sus puertas, su gran vestíbulo congregaba a la gente todavía en la primera mitad de la década de los ochenta. El último gran estreno espectacular fue “Como Agua para Chocolate”, poco tiempo después se proyectó la última película “No se lo digas a nadie”, cerrando sus puertas para siempre, quedando por mucho tiempo el nombre de aquella película en la marquesina.

Tiempo después, subieron el precio de los boletos quedando marginados muchos mexicanos, se dejó de dar mantenimiento a aquellos recintos cinematográficos, teniendo como consecuencia el cierre paulatino de la cadena en el país, hasta desaparecer por completo el concepto “cine-teatro”. No sólo se perdió su arquitectura, sino el concepto de cine popular, ir al cine representaba un momento especial en la vida cotidiana, porque nos alejaba de la realidad y nos acercaba a otra.

El entonces Presidente de la República Carlos Salinas de Gortari decidió vender la Compañía Operadora de Teatros (COTSA) en el año 1993 a Grupo Salinas encabezado por Ricardo Salinas Pliego en aquel llamado paquete de medios del Gobierno Federal, el cual también incluía los “Estudios América” y el canal estatal de televisión Imevision -principal atractivo-; en aquella venta, la Secretaria de Hacienda tomó el control de 38 de las 159 salas como pago fiscal que COTSA debía al gobierno. El interés de Salinas Pliego fue principalmente la cadena televisiva, lo que orilló a convertir las recién compradas salas de cine en estacionamientos, otras en tiendas de electrodomésticos que ya operaba el grupo años atrás y bancos para una época reciente.

En la década de los ochenta llegaron a Xalapa cines pequeños como el Carmela Rey y Claudio Estrada que después serían vendidos a la cadena Henry; el cinema Los Lagos en la Av. Avila Camacho fue también muy gustado por la población por su comodidad, también cambiaría su nombre por Kubrik, justo frente a éste se encontraba el cinema Pepe. Existieron otros, para menores presupuestos, como el cine Lerdo en la calle Miguel Palacios, el cine San Bruno y una sala en Humanidades.

En la actualidad la cinematografía se encuentra en pocas manos, destacando principalmente dos cadenas en el territorio nacional: Cinépolis y Cinemex (que en 2014 adquirió Cinemark) siendo la principal competencia de la primera.

Pero lo que sí podemos decir los amantes del cine, que siempre habrá un buen lugar para disfrutar aquellas películas que nos han hecho vibrar, desde la Época de Oro del cine mexicano, hasta las grandes superproducciones épicas.