Urzúa se fue para atrás

Martha Anaya

Quisieron profundizar en 19 proyectos prioritarios

Los contactos entre José Antonio González Anaya y Carlos Urzúa comenzaron desde hace unas semanas. Antes, incluso, de que Andrés Manuel López Obrador recibiera su constancia de Presidente Electo.

El primer encuentro fue a solas entre los titulares de Hacienda (el que está enfunciones y quien habrá de recibir la estafeta a partir del 1° de diciembre).

Esa primera ocasión, González Anaya expuso a Urzúa que por lo que tocaba a su chamba, lo que debían de tener preparado para la entrega-recepción, estaba ya listo y consideraban que no tendrían mayores contratiempos, pues las finanzas públicas eran sanas y la deuda pública, desde su punto de vista, es manejable.

Y ofreció su apoyo para lo que requirieran: Está a su disposición todo nuestro equipo de especialistas para lo que necesiten, indicó el Secretario de Hacienda.

Urzúa planteó entonces que tenían particular interés en 19 proyectos y que querrían conocer los detalles precisos —con los datos que ellos tienen– de lo que éstos implicarían para poder llevarlos a cabo.

González Anaya aceptó y ofreció que para la siguiente reunión participaran ya sus subsecretarios y los especialistas que tuvieran que ver con los 19 de proyectos que les dejaban de tarea, para que explicaran los detalles a sus contrapartes.

Efectivamente así ocurrió. En la siguiente reunión estuvieron no sólo los titularesde Hacienda, sino sus respectivos equipos. De un lado, José Antonio González, los subsecretarios, el jefe del Servicio de Administración Tributaria, el Procurador Fiscal, la economista en jefe y el titular de la Unidad de Crédito Público. Del Otro, Urzúa y los futuros subsecretarios Arturo Herrera Gutiérrez y Gerardo Esquivel.

Ya a la mesa en una oficina de Hacienda, el de Aguascalientes eligió de entre los 19 proyectos prioritarios que plantearon, el de bajar los impuestos en la franja fronteriza (una de las promesas de AMLO).

Urzúa quería conocer los cálculos que hicieron en Hacienda de lo que significaría bajar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16 a 8% —y el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a 20%— en la zona franca que se convertirían los 3 mil 180 kilómetros de frontera con Estados Unidos.

Los hacendarios le indicaron con pesos y centavos la cifra exacta de lo que esta medida costaría.

El próximo secretario de Hacienda se fue para atrás al escuchar la cifra. ¡Es muchísimo dinero!, dijo asombrado.

Le explicaron entonces que contaban con los datos detallados de IVA e ISR, municipio por municipio, empresa por empresa. De ahí provenía su cálculo.

La cifra era muy alejada a la que Urzúa y su equipo habían calculado, en base a una regla de tres aplicada al número de municipios, sin tomar en cuenta que los del norte pagan más que los del sur.

Fue su primer choque con la realidad.

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FUENTE: EL HERALDO DE MÉXICO