Tren o aeropuerto

Sergio Sarmiento

Jaque Mate

“Algunas veces la luz
al final del túnel
es un tren”.
Charles Barkley
 
 
Andrés Manuel López Obrador ha cuestionado el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que considera caro e innecesario, a pesar de que los capitanes de la industria turística lo han señalado como indispensable y rentable. El costo del aeropuerto se calcula en 13 mil millones de dólares (247 mil millones de pesos), la mayor parte dinero privado. Los estudios técnicos se llevaron años, pero hoy el Presidente electo recibirá un nuevo dictamen preparado por su equipo y con el que piensa lanzar la discusión que llevará a la consulta pública sobre si continúa o no la construcción.

López Obrador ha anunciado también un proyecto para construir un tren en la zona maya, mucho mayor que el prometido en campaña. En lugar de 900 kilómetros, con una vía de Cancún a Palenque, el proyecto tendrá 1,500 kilómetros y llegará a Mérida y Calakmul, Campeche. El costo será de entre 120 mil y 150 mil millones de pesos.

No tenemos mucha información sobre el tren. No conocemos las bases de los costos. Dice Andrés Manuel que habrá inversión pública y privada, pero no hay indicación de que el proyecto será rentable. Para la construcción se utilizarán los fondos del Impuesto al Turismo, pero no es claro si éste es el mejor uso para un gravamen que se creó para mejorar la difusión del país como destino turístico. No hay señal, por otra parte, de que el proyecto vaya a ser sometido a consulta pública como el aeropuerto.

La enorme mayoría de los ferrocarriles no son rentables, por lo menos no si se consideran los costos de adquisición de terrenos y construcción, aunque suelen ser más rentables los de carga que los de pasajeros. El gobierno de Enrique Peña Nieto tenía en un principio varios proyectos, entre los que destacaban el Querétaro-Ciudad de México, el Toluca-Ciudad de México y el Mérida-Cancún. Todos fueron cancelados por razones presupuestarias, menos el Toluca-México que se sigue construyendo con retrasos y sobrecostos por una decisión política. La esperanza es que no pierda dinero, pero en su operación, sin considerar la inversión inicial. Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, me ha dicho que los trenes nunca son rentables si se toman en cuenta los costos de inversión. Eso sí, pueden tener una utilidad pública.

Los trenes de alta velocidad de Francia o España son impresionantes, pero pierden enormes cantidades de dinero. Los subsidios al sistema ferroviario europeo ascienden a 73 mil millones de euros al año, los de China alcanzan 130 mil millones de dólares. En Japón los trenes son privados y rentables, pese a ser principalmente de pasajeros; pero el número de kilómetros/pasajeros transportados por tren bajó de 66.7 por ciento en 1965 a 29.8 por ciento en 1990. En Estados Unidos hay un pequeño subsidio al ferrocarril de pasajeros, pero los trenes de carga son rentables.

¿Cuál será la situación del tren maya? No sabemos. No se trata solo de determinar los costos de construcción. Deberíamos saber cuántos pasajeros serían necesarios para cubrir los costos y de dónde vendrán los pasajeros. La idea de que los usuarios de cruceros se bajarán de sus barcos para tomar el tren no parece realista.

Tatiana Clouthier se ha referido al “hermoso proyecto del Tren Maya [que] marcará un hito global en el turismo y en el desarrollo regional, siempre cuidando el medio ambiente”. Pero ¿es realmente la mejor opción? Da la impresión que el próximo gobierno está siendo muy estricto con el nuevo aeropuerto y muy laxo con el nuevo tren.

· PODER DE PODERES
 
López Obrador está preparando una red de delegados que le permitirá controlar a los gobiernos estatales. La medida puede violar el pacto federal, pero han sido tantos los abusos de los gobernadores que quizá resulte positiva.

@SergioSarmiento

FUENTE: REFORMA