El PAN de hoy y mañana

Agustín Basilio de la Vega

Acción Nacional es hoy la primera fuerza política diferente al “movimiento” de Don Andrés Manuel López Obrador. El líder de Morena hizo ganar a cientos de candidatos en todo el país. El PAN, pese este enorme “efecto”, logró constituirse como la oposición más influyente. Su responsabilidad es enorme frente a México como contrapeso de la nueva hegemonía.

Muchos de los ciudadanos que accederán a puestos de representación o de designación en el gobierno federal son políticos provenientes de otros partidos o personas francamente inexpertas. Basta leer algunos nombres o estudiar los dichos de los futuros integrantes del gabinete de Amlo para comprender que el próximo gobierno no tiene un proyecto realista, porque su programa de los 50 puntos que se manejó durante la campaña, no es posible realizarlo.

Frente a esa incertidumbre y tumbos de un movimiento improvisado y errático, Acción Nacional es un partido con historia, tradición, principios de doctrina claros, organización estatutaria, con larga experiencia tanto en la oposición como en el gobierno, con cuadros bien formados y una militancia en todos los estados.

El PAN además gobierna varios Estados de la República y municipios, cuenta con decenas de diputados locales y federales además del grupo más sólido de senadores. A diferencia de otros partidos, su plataforma electoral es la más consistente y la que mejor representa el humanismo político y la libertad política y económica que toda democracia necesita para subsistir.

Hoy en día, pese al factor humano que no es perfecto en ninguna asociación, el Partido Acción Nacional es más homogéneo y estable a diferencia de Morena que depende de un solo hombre y que corre el riesgo de fracturarse y desmoronarse por aglutinar corrientes de pensamiento que chocan por su origen diverso (hay ex priistas, ex perredistas, ex panistas y comunistas) ¿Cómo van a resolver sus diferencias en torno a los cambios estructurales que han modernizado al país desde los años noventa?

El PAN debe actuar con inteligencia y absoluto patriotismo. Su primera misión es fortalecer su vida interna democrática: privilegiar la formación humanista de su militancia; capacitar técnicamente a sus regidores, alcaldes y legisladores; incrementar sus estructuras en los diferentes distritos y secciones; estrechar su relación con el tejido social; profundizar sus estudios e investigación de la realidad socio-económica y política; mejorar sus vínculos con partidos afines de otros países; y especialmente incorporar a los mejores hombres y mujeres como aliados o integrantes del PAN.

El diálogo, la reconciliación y la unidad son fundamentales para que Acción Nacional sea más eficaz en la gestión pública, pues los ciudadanos esperan seriedad y sensatez de los políticos. Lo más importante de todo son los valores que el panismo tiene como rectores: El bien común como el fin del estado, el respeto a la dignidad humana como principio de toda sociedad y la solidaridad y subsidiaridad como ejes fundamentales de toda acción colectiva.

El PAN en el futuro tiene la responsabilidad de ser una autentica entidad de interés público y de convertirse en la palanca más eficaz de la sociedad para evitar que en el horizonte de México sea borrascoso o se pierda en una nuble obscura de totalitarismo.

@basiliodelavega