Pérdidas de CFE

Sergio Sarmiento

Jaque Mate

“Es una idea socialista que tener utilidades es un vicio; yo pienso que el vicio real es tener pérdidas”.

Winston Churchill
 
 
Una empresa no debería perder dinero simplemente por ser pública. Todo lo contrario. Una compañía pública tiene mayor obligación de lograr ganancias que una privada porque los dueños son los habitantes de todo el país.

La Comisión Federal de Electricidad, sin embargo, registró una pérdida neta de 28,458 millones de pesos en el segundo trimestre del 2018 (en el primer semestre 39,864 millones). Los gastos administrativos pasaron de 4,137 a 7,701 millones de pesos y las pérdidas financieras de 12,721 millones a 26,440 millones; los ingresos netos subieron 8.9 por ciento para llegar a 124,334 millones de pesos, no lo suficiente para impedir la pérdida neta.

Los seis años de gobierno de Enrique Peña Nieto no permitieron sanear la empresa. La reforma energética fue presentada como una oportunidad para colocar a la CFE y al sector eléctrico en una mejor situación, pero por lo pronto no ha logrado evitar las pérdidas.

Ahora le toca a Andrés Manuel López Obrador cambiar el rumbo de la empresa. Ha nombrado a Manuel Bartlett, un político sin experiencia en el ramo, y conocido por su oposición a la reforma energética, como próximo director general. “El licenciado Bartlett -explicó el virtual Presidente electo- desde hace muchos años ha estado defendiendo la industria eléctrica nacional y por eso decidí proponerlo para director de la Comisión Federal de Electricidad”.

López Obrador tiene una explicación sencilla y política de las pérdidas de la CFE. “Desde hace tiempo se ha querido desmantelar por completo a la CFE. Hace 20 años éramos autosuficientes en generación de energía eléctrica. La CFE producía toda la energía que consumíamos. Ahora, la CFE compra la mitad de la energía eléctrica, y se paga muy caro porque se están entregando subsidios a las empresas que le venden a la CFE”.

López Obrador, por otra parte, ha señalado que aplicará el “borrón y cuenta nueva” que prometió a los usuarios que han dejado de pagar la luz por una supuesta “resistencia civil”. El movimiento lo impulsó López Obrador tras ser derrotado en una elección y se ha convertido en una costumbre en el sureste, especialmente en Tabasco. La deuda de estos morosos es de más de 43 mil millones de pesos.

La información disponible no sugiere que la compra de electricidad a productoras independientes sea razón de las pérdidas. Claramente han subido mucho los gastos de administración y hubo además en este 2018 una pérdida cambiaria importante. Si bien López Obrador atribuye las pérdidas a una conspiración de la mafia del poder, que según él busca desmantelar la CFE, los problemas parecen más de fondo y tienen que ver con la ineficiencia de la empresa y un pésimo esquema de tarifas impuesto por razones políticas.

Si la CFE deja de comprar electricidad a las empresas privadas que han invertido en nuevas plantas de gas, tendría que recurrir nuevamente a las viejas termoeléctricas de combustóleo, que no son solo menos eficientes sino mucho más contaminantes. No mejorará el funcionamiento de la industria ni se sanearán las finanzas de la CFE, pero aumentarán las pérdidas y se contaminará más el ambiente.

La solución radica en mejorar la eficiencia de la CFE, aumentar la competencia y tener un esquema realista de precios. También es importante cobrar a quienes no pagan. Perdonar 43 mil millones de pesos a quienes durante años se han robado la luz es muy mala señal. No podemos tener una empresa sana si permitimos que se le robe con impunidad.

· CONTRACCIÓN
 
La economía mexicana tuvo una contracción de 0.1 por ciento en el segundo trimestre de 2018 en comparación con el primer trimestre. La comparación anual sigue siendo positiva, con un aumento de 1.6 por ciento, pero el resultado de cualquier manera es decepcionante.
 
@SergioSarmiento

FUENTE: REFORMA