Cinco preguntas sobre AMLO y el sector energético

Enrique Quintana

Coordenadas

1.- ¿Por qué Andrés Manuel eligió específicamente a las personas que encabezarán el sector energético en su gobierno?

La única razón plausible es porque existe la determinación de echar para atrás la reforma energética. La próxima secretaria de Energía, Rocío Nahle; el propuesto subsecretario de Hidrocarburos, Alberto Montoya; y el propuesto director de la CFE, Manuel Bartlett, han sido consistentes opositores a la reforma energética desde hace años. Del próximo director general de Pemex, Octavio Romero, poco se sabe sobre sus ideas respecto a la reforma energética, pero sí se conoce que es una persona de todas las confianzas de Andrés Manuel, quien seguramente estará muy cerca de la operación de Pemex.

2.- ¿Son sorpresivos estos nombramientos?

No lo son. Desde la Cámara de Diputados, Nahle encabezó la oposición a la reforma y Bartlett hizo lo propio desde la de Senadores. Quizás en el caso de Pemex se pensaba en otro perfil con un mayor conocimiento del sector. Así como en otros casos, las designaciones han contenido mensajes, el ámbito energético no será la excepción. Veremos un giro radical en este sector de la economía.

3.- ¿Cuáles son los cambios previsibles en la política energética?

Algunos ya se han anunciado con precisión. Por ejemplo, todo indica que habrá reversa en el esquema de precios libres de las gasolinas y que regresaremos a un sistema de control, con un ajuste anual equiparable a la inflación esperada, manteniéndose constante el resto del año. Igualmente, lo más probable es que se hagan cambios en la estructura de las dos empresas productivas del Estado, CFE y Pemex, para que su operación obedezca en mayor medida a las directrices del gobierno. Es previsible igualmente que haya más recursos públicos para ambas empresas y no me extrañarían reformas legales que debiliten a las comisiones autónomas, como la CNH o la CRE.

4.- ¿Veremos la construcción de las refinerías de las que ha hablado AMLO?

Lo más probable es que por lo menos se inicie la construcción de una de ellas, la que estaría ubicada en Dos Bocas, Tabasco. Y veremos que se demandará más dinero fiscal para la reconfiguración de las refinerías actuales con un modelo diferente al propuesto en esta administración. En febrero de 2017, se anunció que la empresa Air Liquide se convertiría en proveedora de hidrógeno a la refinería de Tula, que tiene capacidad para producir 325 mil barriles, a través de un contrato de 20 años. No pareciera que vayamos a ver otros casos parecidos.

5.- ¿Alcanzarán los recursos para lo que se pretende de Pemex y CFE?

Se ve muy complicado. De hecho, las calificadoras más importantes del mundo van a ver con lupa las decisiones que tomen los nuevos funcionarios y el nuevo Congreso. Ya Moody’s expresó la semana pasada su preocupación por el riesgo crediticio de Pemex por su plan de refinerías. No se extrañe que muy pronto, otras hagan lo mismo.

López Obrador ha hecho nombramientos afortunados. Uno de los más destacables es el de Jesús Seade como negociador del TLCAN. Hoy ya estamos viendo resultados de esta buena decisión.

Pero quizás en ningún otro sector las designaciones hechas crean tantas preocupaciones como en el sector energético. Veremos qué es lo que sucede en el curso de las próximas semanas, pero por lo pronto, creo que las empresas privadas del sector van a empezar a preguntarse cuál va a ser su futuro en México.

FUENTE: EL FINANCIERO