Pueblo sabio

Sergio Sarmiento

Jaque Mate

“El pueblo es sabio. No es cierto que el pueblo no sepa de estos asuntos”.

Andrés Manuel López Obrador
 
 
No se cansa de decirlo Andrés Manuel López Obrador. El pueblo es sabio, tan sabio que puede decidir en una consulta la suerte del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, un proyecto en el que se han comprometido ya 140 mil millones de pesos y que implicará un compromiso financiero de cerca de 200 mil millones de pesos cuando concluya el actual gobierno.

“Es un asunto importante, delicado, implica tomar decisiones que reclaman miles de millones de pesos de presupuesto público -declaró López Obrador el 23 de julio-. Entonces, para no equivocarnos, lo mejor es preguntar. La tónica del nuevo gobierno va a ser consultar, preguntar, porque el pueblo es sabio”.

No es la única vez que López Obrador lo ha señalado. Cuando Morena escogió después de una encuesta a Cuauhtémoc Blanco como candidato al gobierno del estado de Morelos, en enero de este 2018, el tabasqueño explicó: “El pueblo es sabio, sabe lo que le conviene”. En la entrevista colectiva que dio a Milenio Televisión durante la campaña, en marzo, el candidato apuntó: “Se equivocan menos los ciudadanos que los políticos. El pueblo tiene un instinto certero, es sabio… La democracia es el poder del pueblo… En la democracia es el pueblo el que manda, el que decide”.

Las opciones que propondrá en la consulta sobre el aeropuerto son continuar con el proyecto con financiamiento público y privado, como se está haciendo en la actualidad; concesionarlo completamente al sector privado, es decir, privatizarlo; o construir dos pistas adicionales en el aeropuerto militar de Santa Lucía y operarlas de manera simultánea con el actual aeropuerto.

Supongo que el pueblo sabio está consciente de los problemas de navegación aérea, de las rutas de emergencia en casos de aterrizajes abortados, de los patrones de vientos, de los usos y necesidades de un aeropuerto militar y de los requisitos para construir un hub internacional competitivo de conexión de vuelos que pueda generar miles de empleos adicionales para los mexicanos. No entiendo por qué los gobiernos anteriores tuvieron que contratar a costosas consultoras especializadas, como la estadounidense Mitre, para hacer los estudios técnicos, ni por qué hacen este gasto los países, estados o ciudades que construyen nuevos aeropuertos en el mundo. Tan fácil que es consultar al pueblo sabio.

Sorprende que López Obrador no haya pensado en someter a una consulta pública su propuesta de despedir al 70 por ciento de los trabajadores de confianza del gobierno o, más aún, la de dispersar las oficinas de las dependencias federales en distintas ciudades del país. ¿No son éstos también temas delicados e importantes? ¿Por qué en este caso sí puede un político, como López Obrador, tomar la decisión de manera personal? ¿Será que lo que diga mi dedito es una forma de realizar una consulta popular? ¿No habría que someter también a consulta los siete proyectos prioritarios de infraestructura que López Obrador ha prometido? ¿Y por qué no los impuestos? La democracia, finalmente, es que el pueblo sabio decida.

No entiendo tampoco por qué López Obrador acudió a un especialista de Médica Sur cuando sufrió un infarto al miocardio en 2013. Habría sido mejor que le preguntara al pueblo sabio. Un cardiólogo privado seguramente no puede ofrecer un mejor tratamiento que el de la sabiduría popular.

 
· HALAGOS
 
Ha sido un intercambio de halagos. “Ambos sabemos cumplir lo que decimos -le dijo AMLO a Trump- y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante”. Trump respondió que López Obrador es “una persona estupenda… Hizo un gran trabajo, un voto tremendo”. ¿No que no tenían nada en común?

@SergioSarmiento

FUENTE: REFORMA