El Experimento Político de Obrador

 Jorge Miguel Ramírez Pérez

Geopolítica

“En la multitud de consejos está la sabiduría” (Proverbios 11:14)

A veces me propongo no tratar el tema, pero es inevitable. López Obrador es todo un rollo retorcido. Sus adeptos y feligreses se molestan de la crítica política a lo que hace o dice. Se atreven a reprimir los comentarios y señalan con un tono de molestia, como si las observaciones fueran sacrílegas; cuando dicen, que cuando se refieran al candidato que ganó la elección, le bajen dos rayas.

La política, porque no lo saben quienes opinan así, desde que empezó a transitar cuestionando al autoritarismo de manera constante y creciente a partir del siglo XVI, es así.

Los monarcómanos fueron los que consistentemente iniciaron una tradición en la que se cuestiona no sólo los actos de los gobernantes, en nombre de la población; sino incluso su legitimidad. Estos críticos e intelectuales, para mí, fueron los que marcaron realmente el arranque de la política moderna en el mundo.

Si no hubiera crítica, las acciones de los gobernantes tendrían más errores. Porque, como señala el epígrafe, son diferentes puntos de vista los que enriquecen un gobierno.

Y por eso muchos tímidamente, y otros de manera mas clara, vemos en lo que quiere hacer el próximo gobierno una dificultad esencial para articular muchos deseos, que no parecen corresponderse unos a otros.

Yo creo que lo que López Obrador pretende es un experimento político que intenta armar con piezas sueltas, muchas de ellas ya mencionadas con anterioridad en sus discursos de manera sibilina, es decir como si fuese un oráculo; líneas que no estaban completas y que ahora ya se ven, si no lógicas, si menos misteriosas.

Lo de la descentralización de las secretarías, la desaparición de delegaciones y la creación de 32 mandos directos a su persona, son un proyecto en sí, para rivalizar o incluso, dado el caso, quitarles el poder a los gobernadores. No hay vuelta de hoja.

De hecho, los funcionarios que encabezarían esa estructura que denomina como coordinadores de desarrollo, tienen en común, salvo excepciones, dos características: no deberle a nadie el cargo, sino a López Obrador, porque ni trayectoria tienen; carecen de toda legitimidad política e incluso una gran mayoría, ni siquiera acreditan conocimientos académicos, menos especialidades en las ciencias de gobierno. Hay de todo como en botica, menos profesionales de algo que se parezca a la administración pública.

La otra característica es similar, no acreditan los coordinadores en marras experiencia laboral en el sector público; es decir, están dispuestos no sólo a ser leales a su líder, sino hasta cometer cualquier barbaridad, incluso algo que atente contra ellos mismos; porque parecería que en el fondo su papel es de enfrentamiento, programados para sucumbir; son tontos útiles. En ese punto el experimento es atroz.

Súmele que el perfil de los congresos locales ganados por Morena es muy pobre, y que los diputados locales serán manejados en la práctica por los mencionados coordinadores. El panorama que se presenta es destazar los poderes locales en la práctica.

También quiere López Obrador, a través de la señora Cordero, quien se supone va a ser nombrada como Secretaria de Gobernación, manejar una agenda que transmute los valores. Apoyar las políticas extremas de lo que les dicen libertades, que son atentados oficiales contra la vida de las criaturas en gestación, y también favoreciendo formas sofisticadas y simples de eutanasia.

La encomienda de gobernación parece diseñada para querer indignar a las buenas conciencias, léase gente pacífica, clases medias.

Se va a echar a andar una consulta entre obradoristas, para ver lo de la amnistía a los delincuentes. Serán reuniones que en realidad son la figura de simulación. Quieren sacar de las cárceles al hampa de manera indiscriminada; capos, sicarios, extorsionadores junto con ejidatarios de la amapola, que con otros que purgan penas menores, que sí merecerían otra forma de vida; los regresan a todos, al viejo camino que Echeverría inició de cárceles sin rejas. Un experimento de terror, que socarronamente le van aplicar a los que estaban hartos de los gobiernos del pasado.

Los agradecidos y sufridos maleantes, lo menos que harán será estar dispuestos a reducir opositores.

El tercer experimento es quitar jerarquías para que haya solo un gran jefe. Todos son raza y solo habrá un jefe.

Por eso se terminarán los procesos legales y las viejas consultas también amañadas; y como ha dicho el asesor del gobierno entrante, Pablo Gómez, se va a ir aniquilando la democracia representativa, porque México será una asamblea permanente.

No harán falta a fin de cuentas los diputados, si se pueden decidir las cosas masivamente, afirman, con lo que llaman democracia plebiscitaria.

En otras palabras se cita a asamblea, el jefe explica su proyecto, luego pregunta y la raza responde; y eso se hace…

Hay más experimentos, que tal vez usted desconoce pero ya se irá enterando, no hay que comer ansias.

Por lo pronto recuerde que usted votó, si lo hizo, por Obrador, fue para que éste y su grupo adicto, experimente con usted, con sus hijos, con su economía y hasta con sus nietos; y si no votó por él, de todas maneras será parte del experimento.