México: Entre el dinero, el poder y la conciencia

Edel López Olán

México se ha transformado a través de la historia. Las decenas de momentos impactantes que lo transformaron se mantienen en nuestra mente de una forma tan puntual que es muy complicado que desaparezcan, y en ese sentido, la democracia transformó de una forma increíble el contexto de un país acostumbrado a los golpes fulminantes. La izquierda mexicana se cubrió de gloria después de años y años de infructuosas formas de llegar a la silla mayor, que hoy, con Andrés Manuel López Obrador, el cambio se dió de una forma impresionante e impensable.

Sin embargo en política no existen transformaciones totales. De forma global las ideologías de antaño se han visto presionadas a mantener un equilibrio entre lo dogmático de los esquemas y el comportamiento de los mercados. Tenemos países comunistas que se han abierto al mundo por qué es la única forma de sobrevivir más allá de las fronteras de cada país, entonces,  la transformación per sé se comienza desde el escrutinio de los contextos y desde la forma en como gobierno y sociedad encuentran ese balance primordial para el crecimiento de una región.

Pero en México muchas cosas se encuentran fuera de toda ley, toda realidad, todo sentido.

Dieciocho años le tomó a Andrés Manuel López Obrador tomar las riendas de un país que todos vemos aplastado por la corrupción. Sí. Aunque mucho nos duela a sus detractores, la visión de un país corrupto del abanderado de MORENA es la que tenemos todos; un país sumido en corrupción e impunidad que sería combatida fervientemente por un candidato que hoy vela todas las armas ante un sexenio que será muy largo para el expresidente y dueño del partido. El escrutinio público será inimaginable, provocado al 100% por el slogan de campaña que no se ha cansado de decir en cada foro público:

“No mentir. No robar. No engañar al pueblo”

Pero en política nada es perpétuo, ni siquiera la misma palabra jurada ante el beneplácito de una horda de votantes.

197 millones de pesos fue la multa que colocó el INE sobre la mesa por el mal uso de un fideicomiso para los damnificados del sismo de 19S. 40 millones de pesos fueron depositados en efectivo, transferencias bancarias y SPEI a la cuenta del fideicomiso, sin embargo, el dinero del fideicomiso sirvió como un financiamiento paralelo del partido, donde la triangulación de recursos de empresas y particulares se ven comprometidos muchos niveles del otrora partido del cambio. El dinero, posteriormente, fue sacado del fideicomiso y repartido en efectivo entre operadores de MORENA, que repartieron “en mano” millones de pesos a los damnificados que se elegían a partir de un padrón elaborado por los integrantes del partido para darle ese toque político a una quimera de sus homólogos partidistas.

Pero todo lo dicho o hecho es inocuo. MORENA utilizó gastos excesivos de campaña, sí, pero en honor a la verdad, todos los partidos son corruptos cuando llegan los momentos electorales. De muchas formas y desde muchas trincheras, recursos públicos y privados se han utilizado para mantener a flote campañas exitosas o bien, hundir al candidato que no tenga dichos recursos a la mano. Hoy, nadie ha descubierto el hilo negro, pero hoy más que nunca, el peso de un slogan se arremete contra un partido que se jactaba de ser diferente.

Y sí, nadie puede entender la política mexicana, pero hoy, los pisos de esta enorme Torre de Babel inversa crecen y crecen de la mano de la pérdida de conciencia ante una desgracia como el 19S. Por que a pesar de la defensa de sus adeptos, lo hecho el día de hoy por MORENA se llama lavado de dinero, el mismo lavado de la estafa maestra, el mismo lavado que el mismo López Obrador denunció una y otra vez con Odebrecht, el mismo lavado de dinero que probablemente los ha mantenido también como partido.

Hoy México vive una coyuntura a conveniencia. Los nuevos “librepensadores” alegan desde cualquier trinchera que los “inventos” del  fideicomiso son obra de un gobierno vengativo que pretende quitar legitimidad a una elección que no la necesita. Hoy, México se rinde ante un gobierno entrante que sigue sin dictar una posición ante los 1500 millones de pesos que recibirán como partido, y que, como parte de esta maquinaria de lavado de dinero, pueden llegar a las arcas de los mismos diputados que gallardamente se bajan el sueldo, así de fácil.

La democracia se ha convertido en el instrumento perfecto para enjuiciar malos actos (y bien merecidos por parte del PRI), pero también, este mismo sistema político ha entregado un enorme cheque en blanco que, desde un lavado de dinero sin consciencia, comienza a colocar los ceros subsecuentes a esta enorme paradoja democrática llamada MORENA.

Hasta la próxima.