Juárez y AMLO

Sergio Sarmiento

Jaque Mate

“Un hombre como Juárez, por su pensamiento y su obra, puede ser querido y eterno”.

Andrés Manuel López Obrador
 
 
No hay duda de la admiración de Andrés Manuel López Obrador por Benito Juárez. Este 18 de julio mandó un mensaje por Twitter, en medio de sus vacaciones, en el que señalaba que se conmemoraba el 146o aniversario de la muerte de Juárez y el centenario del nacimiento de Mandela: “Dos culturas, dos liderazgos, y una enseñanza mayor; la inquebrantable fe en la búsqueda de la libertad”.

En la reunión del 13 de julio con miembros del gabinete de Estados Unidos, el virtual Presidente electo tuvo en un lugar visible un grabado de Juárez, una señal de que piensa retomar el ejemplo del oaxaqueño en las relaciones internacionales. López Obrador sí tiene un ánimo juarista en política exterior. Tanto sus declaraciones como la selección de Marcelo Ebrard como canciller sugieren que regresará a la filosofía planteada por la frase “El respeto al derecho ajeno es la paz”. En otras palabras, México dejará de asumir un papel activo en la crítica a otros regímenes, como el de Venezuela de Nicolás Maduro o el de Nicaragua de Daniel Ortega.

En otros temas, sin embargo, López Obrador parece todo menos juarista. En asuntos económicos y de derechos individuales, por ejemplo, sus posiciones son conservadoras.

López Obrador mantiene la posición de que México debe ser autosuficiente en actividades como la agricultura o la producción de gasolina. Éstas son políticas proteccionistas tradicionalmente asociadas a la filosofía conservadora. Los liberales siempre han defendido la libertad de comercio.

Para Juárez era muy importante eliminar fueros y tratos preferenciales frente a la ley. Como los otros liberales, consideraba que toda persona debía tener los mismos derechos que los demás. Rechazaba la posición de los conservadores de mantener a los indígenas en reservas con leyes especiales, como las que pretenden tantos militantes de Morena al amparo de los usos y costumbres.

Juárez y los liberales impulsaron la llamada ley Lerdo, la de desamortización de los bienes en manos muertas, que expropió y vendió no solo los bienes de la Iglesia Católica sino las tierras comunales indígenas. Los liberales estaban convencidos de que la propiedad privada y el libre mercado eran indispensables para la construcción de una economía próspera. López Obrador, con su defensa de los ejidos y las tierras comunales, estaría del lado de los conservadores.

En lo que sí hay una clara sintonía entre Juárez y López Obrador es en el énfasis en la honestidad personal y la austeridad en la gestión pública. Tanto para Juárez como para Andrés Manuel estos dos temas son fundamentales.

No tengo duda de las buenas intenciones de López Obrador, pero habrá que ver ahora si sus medidas realmente ayudan a lograr esa austeridad republicana que pregonó Juárez. Vender el avión presidencial puede generar pérdidas, mientras que la dispersión de dependencias en distintos lugares tendrá un costo enorme sin generar beneficios.

No creo, por otra parte, en las supuestas ventajas de mudar la oficina presidencial a Palacio Nacional, pero por lo menos López Obrador estará cerca del famoso retrato de cuerpo entero de Juárez que pintó Tiburcio Sánchez en 1899. Este retrato se encontraba en Los Pinos, pero Vicente Fox, que no era admirador de Juárez, lo mandó a Palacio Nacional. López Obrador no tendrá ahora que regresarlo a Los Pinos. Lo podrá poner en su oficina de Palacio. Ojalá que le recuerde en todo el sexenio su “inquebrantable fe en la búsqueda de la libertad”.

· COMPRA DE VOTOS
 
Morena no solo dio dinero a damnificados, lo que constituye compra de votos, sino que recaudó millones de pesos en efectivo y de empresas para el fideicomiso llamado Por los Demás. El INE le ha aplicado una multa de 197 millones de pesos, que el partido apelará.
 
@SergioSarmiento

FUENTE: REFORMA