El decadente dictador Ortega

Fausto Pretelin

Globali… ¿Qué?

Tres “bombas” le han estallado este año al presidente de Nicaragua; responde con balas.

Venezuela arrastra la agenda mediática de la región y el Mundial a la agenda de la coyuntura. Sin embargo, Nicaragua cae al vacío desde el 19 de abril sin que los países que forman parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) intenten salvarla. La obsesión de su secretario, Luis Almagro, ha sido Venezuela.

Almagro ha sido demasiado condescendiente con el presidente nicaraguense, Daniel Ortega, y así lo demostró durante la asamblea del organismo celebrada al inicio de junio: le propinó un pellizco de monja y un susurro con aliento de oración. Luis Videgaray siguió los pasos de Almagro, ninguna mención durante su participación sobre la grave crisis en ese país que ha dejado más de 200 muertos desde el 19 de abril. Hay que reconocer que un día antes de la participación de Videgaray ante el pleno, el embajador mexicano ante la OEA Jorge Lomónaco sí hizo una mención sobre la crisis pero bajo el mismo ritmo de Almagro.

Este año han ocurrido tres detonantes de hartazgo entre los nicaragüenses sobre su dictador decadente Daniel Ortega: el intento de controlar Internet, el incendio de la Reserva Biológica Indio Maíz y la reforma de pensiones.

El dictador quiso entrar a la modernidad instalando WiFi en diversas plazas de Nicaragua. Su área de inteligencia le almacenó datos sobre el mal humor social que circulaba en redes sociales en contra de su persona y de su esposa Rosario Murillo. El 13 de marzo Ortega se reunió con el presidente de la Asamblea Nacional para obligarlo a colocar candados a las redes ya que estaban “influenciando negativamente” a la sociedad.

Para revestir la censura en un acto propio de un buen abuelo que vela por el futuro de sus nietos, la propuesta de Ortega era reformar el Código de la Niñez, el Código de la Familia y el Código Penal, entre otras leyes, para prevenir la violencia y las “noticias falsas”.

En abril, un incendio forestal en la Reserva Biológica Indio Maíz encontró una torpe respuesta del gobierno de Ortega. Con más de 300,000 hectáreas de extensión, Indio Maíz es considerada, por su tamaño y estado de conservación, una de las más importantes de Centroamérica.

Finalmente, la reforma de pensiones ha sacado a las calles de todo el país a miles de personas desde el 19 de abril.

Hay lugares en donde el gobierno de Ortega ha perdido el control. Uno de ellos es Masaya, ciudad emblemática para la revolución sandinista. Ahora, sus pobladores ya no quieren al dictador Ortega. Por ello, han creado la Junta de Salvación Nacional, que es apoyada por obispos y empresarios. Ante la desesperación, Ortega ha sacado a grupos paramilitares para matar a mansalva.

La semana pasada, un asesor de Ortega me confesó que al dictador no le quedan demasiadas salidas, sin embargo, se va a atrincherar.

La gente está enojada, y la mejor expresión del enfado es la destrucción de los “árboles de la vida” metálicos que la hoy vicepresidenta y esposa de Ortega, Rosario Murillo, mandó levantar en Managua empujada por sus alucinaciones con cargo al erario.

¿Cuántos muertos faltan para que la OEA haga algo?

¿Y México? No importa, ni 1% de la población que vive en Nicaragua es mexicana.

@faustopretelin

FUENTE: EL ECONOMISTA